La calesita de Plaza Paso cerró definitivamente tras casi tres décadas de actividad, sumándose a la lenta desaparición de un patrimonio cultural que supo tener más de veinte atracciones en la ciudad.
La histórica calesita de Plaza Paso, ubicada en 13 y 44, dejó de funcionar de manera definitiva y su cierre volvió a poner en escena el retroceso de una de las postales más tradicionales de La Plata. Con su despedida, la ciudad pasó a tener apenas ocho calesitas en actividad, muy lejos de las más de veinte que supo albergar a fines del siglo pasado y comienzos del actual.
El viernes se formalizó el final de la calesita de 13 y 44. Su dueño, Adrián Rino Demarchi, presentó la baja ante la Municipalidad y cerró una historia que llevaba casi tres décadas, desde que se hizo cargo de la atracción en 1997. El propietario, que había encontrado en las calesitas una pasión desde los 18 años, se convirtió en el rostro de la diversión de esa esquina durante generaciones enteras.
Un cierre que golpea el patrimonio platense
La despedida de la calesita representa un nuevo episodio de una lenta desaparición que afecta a un patrimonio profundamente ligado a la historia platense. Detrás del fenómeno conviven razones económicas y también un cambio cultural que modificó los hábitos de entretenimiento de las familias. Llegadas hace más de 80 años como una tradición de origen turco, durante décadas fueron un clásico de los fines de semana y un punto de encuentro para generaciones de chicos.
En esos espacios, la vuelta en la calesita iba mucho más allá del juego. La ilusión de alcanzar la sortija para ganar un giro extra y las tardes compartidas en familia formaban parte de una escena que quedó grabada en la memoria de miles de platenses. Con ese valor simbólico en mente, en 2004 el Concejo Deliberante declaró a las calesitas Patrimonio Histórico de la ciudad, reconociéndolas como parte de la identidad de distintos barrios.
Los intentos por preservar una tradición histórica
La medida buscó reconocer a las calesitas como parte de la identidad de distintos barrios y preservar una tradición que trascendía el entretenimiento infantil. Años más tarde, en 2021, se impulsó el programa "Volvé a tu calesita", orientado a recuperar estos espacios. El plan contempló mejoras en arbolado, iluminación, accesos y boleterías, además de una ordenanza para reforzar su reconocimiento histórico y cultural.
La iniciativa también incluyó la creación de un archivo histórico, la exención del pago del canon durante la cuarentena y acciones para promocionar las calesitas mediante actividades escolares, eventos especiales y la celebración del Día de la Calesita, cada 4 de noviembre. Sin embargo, esos esfuerzos no alcanzaron para frenar la tendencia. Las crisis económicas de 2001, 2009 y 2018 golpearon con fuerza al sector, y la pandemia terminó de poner en jaque a muchos calesiteros.
El difícil presente de un oficio en extinción
Con el paso de los años, sostener una calesita dejó de ser una actividad viable para muchos de sus responsables. El aumento de los costos, la escasa rentabilidad y los cambios en las formas de entretenimiento terminaron poniendo en jaque a un oficio tradicional. La competencia de nuevas formas de entretenimiento, los costos de mantenimiento y la baja rentabilidad hicieron que, para muchos calesiteros, sostener la actividad se transformara en un enorme sacrificio.
Lo que alguna vez fue un punto de encuentro y alegría terminó convirtiéndose, muchas veces, en un esfuerzo económico imposible de sostener. Con el cierre de la calesita de Plaza Paso -sumado al de Parque San Martín ocurrido en 2025- quedan apenas un puñado de sobrevivientes. Si no aparecen políticas sostenidas que acompañen a los calesiteros y revaloricen estos espacios, aquellas vueltas que marcaron la infancia de miles de platenses podrían estar transitando sus últimos giros.
Las calesitas de La Plata que siguen activas
Tras el cierre de Plaza Paso, en La Plata permanecen activas las siguientes calesitas:
Parque Alberti (25 y 38)
Parque Castelli (25 y 66)
Plaza Belgrano (12 y 39)
Plaza Belgrano de City Bell (Cantilo y 14 B)
Plaza Iraola (1 y 531)
Plaza Olazábal (7 y 38)
Plaza Sarmiento (19 y 66)
Plaza Yrigoyen (19 y 60)
La de Parque Saavedra, por su parte, se encuentra fuera de funcionamiento de manera temporal debido a las obras de remodelación del espacio, mientras que las del Paseo del Bosque y la República de los Niños también continúan activas. Apenas diez años atrás, en 2017, todavía permanecían activas once calesitas en la ciudad.
El valor de una tradición que se desvanece
Fue el primer caballo de muchos chicos, autitos, cercanía con personajes favoritos de la tele, la primera sortija, la sonrisa de un abuelo, sorteos o depositar la alegría en aquel calesitero o calesitera que tanto esperaba a los más pequeños. Pero cuando una calesita deja de girar, no solo pierde un comerciante: también pierde la memoria de ese barrio.
La Plata todavía conserva algunas calesitas que resisten gracias al esfuerzo de quienes se niegan a dejar morir una tradición centenaria y porque aún pueden mantenerlas. Sin embargo, el panorama es incierto. El cierre de Plaza Paso se suma a otra despedida reciente que había golpeado a los amantes de esta tradición, marcando otro capítulo en la lenta pérdida de espacios que forman parte de la memoria colectiva platense.
"Llora la calesita, de la esquinita sombría. Y hace sangrar las cosas, que fueron rosas un día." La nostalgia envuelve a quienes crecieron escuchando esa música y soñando con alcanzar la sortija. Hoy, con menos de diez calesitas en funcionamiento, la ciudad se despide lentamente de una de sus tradiciones más queridas.
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