El helicóptero de La Plata que se accidentó en San Juan cayó en un sector de difícil acceso, rodeado de quebradas, vegetación y escasa visibilidad. La aeronave trasladaba a funcionarios y brigadistas que habían participado de una capacitación sobre incendios forestales y se dirigía hacia la provincia de La Rioja para sumarse a un operativo.


El accidente ocurrió en un área aislada de Ischigualasto

El siniestro se produjo en un paraje conocido como Los Arrieros, ubicado al norte del Parque Provincial Ischigualasto, dentro de un área fiscal denominada Caballo Anca, entre los departamentos de Valle Fértil y Jáchal.

De acuerdo con la información oficial, el helicóptero Bell 412EP había finalizado una capacitación organizada junto al Sistema Nacional de Manejo del Fuego y tenía previsto continuar viaje hacia Chilecito, en La Rioja, para colaborar en el combate de incendios forestales.

El último contacto con la aeronave fue registrado a las 10.26, cuando volaba a unos 3.724 pies de altura y mantenía una velocidad cercana a los 81 kilómetros por hora. Poco después se perdió la comunicación y se confirmó el accidente.


Un terreno con quebradas y sin caminos de acceso

Las primeras evaluaciones indican que el impacto ocurrió en una quebrada cercana al nacimiento de las Barrancas Coloradas, a unos 10 kilómetros del último punto accesible para vehículos.

A partir de ese lugar, los equipos de rescate debieron continuar el recorrido a pie debido a la complejidad del terreno. La zona presenta grandes formaciones rocosas, abundante vegetación, fuertes desniveles y carece de caminos habilitados para la circulación.

El exguardaparque de Ischigualasto y actual integrante de la Secretaría de Ambiente de San Juan, Edgardo Herrera, explicó que el área donde ocurrió el accidente está conformada por depresiones naturales, cárcavas y quebradas originadas por la erosión.

Según detalló, solo existen antiguas huellas utilizadas décadas atrás durante estudios viales, pero no hay circuitos turísticos ni caminos consolidados que faciliten el acceso.

La niebla también habría complicado las condiciones de vuelo

A las dificultades geográficas se sumaron las condiciones meteorológicas registradas durante la mañana del accidente.

Herrera señaló que una densa niebla redujo considerablemente la visibilidad en distintos sectores de la región, una situación frecuente durante esta época del año. También indicó que los cerros permanecieron cubiertos durante gran parte de la jornada.

Además, recordó que el lugar del siniestro se encuentra entre los 1.300 y los 1.400 metros sobre el nivel del mar, una característica que, combinada con las bajas temperaturas y el relieve montañoso, incrementa la complejidad para las tareas de rescate y peritaje.

La investigación continúa para determinar qué ocurrió

Mientras avanzan las actuaciones, la Junta de Seguridad en el Transporte trabaja para establecer las causas del accidente.

Los especialistas analizarán distintos factores, entre ellos las condiciones climáticas, el estado técnico del helicóptero, el plan de vuelo, la carga transportada y toda la información disponible sobre los últimos minutos de la aeronave.

El difícil acceso al lugar del impacto representa uno de los principales desafíos para la investigación, ya que las características del terreno complican tanto las pericias como la reconstrucción de la secuencia que terminó con la caída del helicóptero.